Atienden a 300 familias de La Piedad en Jornadas de Atención Integral a Migrantes


Un total de 141 personas adultas mayores fueron ingresadas al programa sello del Gobierno de Silvano Aureoles Conejo, Palomas Mensajeras
La Piedad, Michoacán, a 11 de marzo de 2020.- Un total de 300 familias del municipio de La Piedad fueron atendidas en diversos temas durante la quinceava edición de las Jornadas de Atención Integral a Migrantes, impulsadas por el Gobernador Silvano Aureoles Conejo.
Personal de la Secretaría del Migrante (Semigrante), en coordinación con el de la Secretaría de Salud, Registro Civil, Defensoría Pública, Ayuntamiento y Servicio Nacional del Empleo (SNE), tramitó actas de nacimiento, matrimonio y defunción, apostillas de diversos documentos y otros servicios a migrantes y sus familias.
Durante el evento, se revisaron los expedientes de 141 madres y padres de familia que fueron ingresados al programa de reunificación familiar binacional, Palomas Mensajeras, para en breve solicitar la visa que les permitirá reencontrarse en Estados Unidos con seres queridos que no han visto en décadas.

En este grupo, quedó integrada la señora María Dolores Álvarez Martínez, de 68 años de edad, quien tiene 25 y 30 años sin ver a dos de sus cuatro hijos que radican en el vecino país del norte. Para ella el mayor temor es morir sin volver a reencontrarse con sus vástagos.
“Yo a veces me duermo con temor de ya no despertar y morirme sin volver a ver a mis hijos, sobre todo al que tengo 30 años sin mirar; mi mamá se murió sin ver a uno de mis hermanos y yo no quiero que eso me pase, morirme sin volver a ver a mi hijo es mi mayor miedo”, destaca María ante la esperanza de cristalizar su sueño.
A María y su esposo les fue negada la visa en dos ocasiones, pero el vacío que siente en su vida con la ausencia de sus hijos la llevó a integrarse a Palomas Mensajeras.
“Es casi la mitad de mi vida aguantar sin verlos, pero Dios me dará fuerza, por eso ando en este programa, siento un gran vacío en mi corazón de tener tanto tiempo sin ver a mi hijo, es mucha tristeza cuando uno va a comer, siquiera estuviera mi hijo para darle un bocadito”, relata.

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