EN LA ESPIRAL

Vicente González García

“UNA EXISTENCIA RICA EN VALORES, CONSTRUYE UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y ABIERTA AL FUTURO”

                                                    (PAPA EMÉRITO BENEDICTO VXI)

En el espacioso y difícil mundo de las realidades transitorias, es innegable que siempre habrá algo que merezca  particular atención de parte de toda persona sensata. Por ejemplo, la familia, la educación y las relaciones sociales, y la política.

Igualmente, dentro de los asuntos temporales, se puede considerar como una necesidad provechosa, el quehacer político, toda vez que esta actividad encierra un amplio campo en la vida social del hombre, comenzando con el ejercicio de emitir un sufragio, hasta pasar por formar parte de algún partido político, ser dirigente del mismo, y muy posiblemente, ejercer algún encargo público en los diversos puestos de gobierno.

Por lo que se refiere al ambiente familiar, es por demás comprensible que, los padres de familia, deben preocuparse por adquirir un carácter maduro, y así ocuparse en educar a los hijos en los valores humanos.

Esto indudablemente los prepara y ayuda a despertar sus capacidades naturales con discernimiento y prudencia. También, los sostiene en una auténtica libertad y forjarse un carácter virtuoso, para que, llegado en el momento en que pasen a una edad adulta, sean personas de bien para ellos mismos, su familia y la sociedad en general.

Esto debe considerarse como propósito fundamental en cada una de las familias si es que en verdad de desea que los hijos den pasos firmes en la extinción de ese gran absurdo del dominio del hombre por el hombre, y en oposición a esta contradicción humana, promuevan la igualdad y la fraternidad entre todos los hombres.

En las diferentes culturas, este modelo de vida, ha marcado una considerable importancia, más sin embargo, no se ha logrado concretizar tal aspiración, debido a que, en el ámbito de las conquistas sociales y políticas, este propósito, se ha visto mermado en su intento, gracias a las estúpidas ambigüedades que, de forma deliberada se suelen dejar en las leyes  constitucionales. Esto, en cuanto a las garantías de libertad individual, familiar y social se refiere.

No es raro pues conocer, que, en épocas ya transitadas, y aún en la actual, casi siempre se busca mirar y entender el sujeto de esta libertad como una persona autosuficiente que rastrea la complacencia de su  propia comodidad en el deleite de los beneficios terrenos que existen.

Así, muchos que ostentan el poder temporal, orientándose a partir de  los pensamientos egoístas iluminados por el sólo entendimiento del hombre, han defendido la absurda distribución de las utilidades alcanzadas con el trabajo de la población.

Aún hoy día, amparándose en las propias leyes, muchos gobernantes siguen excluyendo a la mayor parte de la población de los beneficios a que tiene legítimo derecho.

Sin duda, es de aquí de donde han surgido los grupos de poder que sólo continúan generando MISERIA ESTUDIADA Y VIGILADA POR MENTES DESPRECIABLES Y DESHUMANIZADAS que, sin más, SIRVEN AL INTERÉS DE LOS PODEROSOS.

Hoy pues, como en décadas atrás, se sigue comprobando, que los avances logrados que tanta alboroto anuncian los tres órdenes de gobierno en los medios masivos de comunicación, están muy lejos de corresponder a las aspiraciones del pueblo.

No tiene pues nada de raro que se diga, que desde el corazón de lo político y gubernamental, aún siguen surgiendo leyes que generan la exclusión. Estas, por cierto, hasta ahora, y desde siempre son desconocidas. Sí, desconocidas, pero en el sentido del propósito que persiguen.

Así pues, la crónica de los pueblos no presume otra cosa que la narración de la pasión por la ambición de poder por lo que el propio poder representa. Un absolutismo claramente marcado por  quienes gobiernan y provocan las injustas desigualdades.

Son muchas las personas que no se enmiendan en nada para no caer en este tipo de tentaciones que otorgan los encargos públicos dentro del quehacer político. Y no contentos con esto, enriquecen aún más la serie de injusticias, con las reformas al marco constitucional y aprobación de nuevas leyes que solamente generan más cinturones de pobreza

Así pues en el ámbito político gubernamental, incontables son las personas que sólo tienen interés de levantarse por encima de los demás. Siempre está intentando y deseando llegar a la cumbre del poder, de la fama o de la riqueza, sin valorar si los medios utilizados para ello son éticos o no. ¡Estos individuos, son verdaderos amantes del arribismo!

¿Usted ha conocido a alguno de estos? Si no, pues, ¡FELICIDADES! Porque, en verdad ¡No es nada agradable encontrarse con este tipo de individuos que se hacen llamar “SERVIDORES PÚBLICOS”! 

Pero, alguien preguntará ¿por qué son así? ¿Serán cosas del destino? o ¿es que ya nacieron así? Sólo Dios lo sabe.

Pero, mejor volvamos al asunto que nos ocupa. Se sabe que habitualmente este tipo de personajes sólo buscan la pretensión de agenciarse los elementos con los que creen alcanzar esa delirante arrogancia que se vuelve efectivamente, en el ansia de dominio, en codicia de riquezas, y en un desenfreno prisionero de popularidad, y prestigio, así como de una lista interminable de complacencias y envanecimientos.

Estos y otros escenarios más, son lo que hoy provocan el reclamo de HACER UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y SOLIDARIA.

Por ello, urge que los padres de familia, así como los responsables de las instituciones educativas, tengan la firme vocación de formar y educar a niños y jóvenes en los más altos valores.

Se les debe enseñar que las cosas que más valen, no se compran: LA ARMONÍA Y EL ENTENDIMIENTO; LAS PALABRAS Y EL BUEN EJEMPLO; LA ACTITUD DE CARIDAD Y JUSTICIA, son VALORES QUE NO SE PODRÁN COMPRAR CON DINERO, NI SE PODRÍAN ADQUIRIR JAMÁS, SI NO SE TIENE PRIMERO EL DON DE LA HUMILDAD.

Por ello, el hoy Papa emérito, Benedicto XVI nos urgió a buscar <<UNA EXISTENCIA RICA EN VALORES PARA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y ABIERTA AL FUTURO>> (Brindisi, 14-06-08).

Así pues, el creyente, y las personas de buena voluntad que formen parte dentro de los gobiernos temporales, “indudablemente que desde el puesto público que ocupan, SI EN VERDAD DESEAN SER AUTÉNTICOS SERVIDORES PÚBLICOS, en no pocas ocasiones tendrán que DENUNCIAR “PÚBLICAMENTE” LA CORRUPCIÓN IMPERANTE EN LAS ADMINISTRACIONES Y LAS INJUSTICIAS QUE SE COMETAN.

 ¡¡Claro!!.., esto, no dejará de ocasionarles consecuencias personales. Más sin embargo, tal actitud constituirá un ejemplo auténtico de servicio hacia los demás”.

            ….Hasta la próxima, si Dios, nos lo permite……

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