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Consumer Electronics Show (CES) 2026

TELECOM EN PRESPECTIVA

por Gonzalo Rojon

Como cada año, el Consumer Electronics Show volvió a ser el principal termómetro de hacia dónde está moviéndose la industria tecnológica global. Más allá de los lanzamientos puntuales, el CES 2026 dejó una señal clara: la inteligencia artificial dejó de presentarse como una categoría propia y pasó a convertirse en la capa transversal sobre la que se están construyendo prácticamente todos los nuevos productos y servicios.

Eso cambia la lógica competitiva del sector. Ya no se trata de quién tiene “más IA”, sino de quién logra integrarla de forma más eficiente, más útil y con menos fricción para el usuario. La carrera dejó de ser tecnológica en sentido estricto y empezó a ser estratégica, de diseño de sistemas, de experiencia de usuario y, cada vez más, de control sobre datos, plataformas y ecosistemas.

Quizá la tendencia más evidente fue la integración de inteligencia artificial en robótica doméstica que, por primera vez, no se sintió como prototipo exagerado sino como una realidad próxima. Los robots dejaron de ser juguetes para convertirse en asistentes multifunción capaces de ejecutar tareas concretas, desde la limpieza hasta la interacción más allá de un simple comando de voz. Esa evolución habla de una industria convencida de que la automatización ya no es opcional, sino necesaria para ganar tiempo y eficiencia en la vida diaria.

Adicionalmente, la IA no se limitó solo a robots o dispositivos aislados, estuvo presente en wearables que ya no solo capturan métricas básicas, sino que ya ofrecen interpretaciones de comportamiento, en pantallas que personalizan contenido con base en hábitos, y en sistemas que anticipan rutinas, sugieren acciones y eliminan pasos innecesarios. La integración ya se encuentra incluso en electrodomésticos, donde la IA no solo simplifica operaciones sino que analiza, predice y propone, transformando artefactos tradicionales en asistentes personales.

El CES 2026 mostró, además, una expansión temática que va más allá del hogar inteligente: la tecnología de salud digital, la movilidad avanzada y los sistemas de monitoreo continuo están entrando a la vida cotidiana con una promesa ambiciosa, la de adelantarse a problemas antes de que ocurran y facilitar decisiones informadas.

Sin embargo, esta omnipresencia tecnológica no viene sin interrogantes. A medida que la IA se integra en más aspectos de la vida diaria, surgen desafíos importantes sobre privacidad, regulación y dependencia tecnológica. No es solo una cuestión técnica, sino social y ética. Ese debate, que comienza a asomar con fuerza, será tan relevante como las innovaciones mismas, porque define cómo conviviremos con estas herramientas en las próximas décadas.

Al final, el CES 2026 fue la fotografía de un momento de transición: la tecnología está dejando de ser espectáculo y se está transformando en entorno. Y eso cambia no solo lo que usamos, sino cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos con el mundo.

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