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Un río de luz encendió la fe en Sahuayo

Sahuayo, Michoacán.— Como si el cielo hubiera descendido a besar la tierra, miles de veladoras iluminaron los tapetes y el corazón de los fieles de San José Sánchez del Río, en una noche donde la fe ardió con la intensidad de una llama viva. Sahuayo volvió a encender su espíritu en un encuentro que no sólo alumbró las calles, sino también la memoria y la esperanza de un pueblo que camina unido bajo el amparo de su santo.

Los tapetes monumentales, telaborados con paciencia, devoción y arte, se extendieron sobre el suelo como páginas sagradas que narran la historia y el fervor de una comunidad que no olvida sus raíces. Cada figura, cada color y cada símbolo se convirtió en oración silenciosa, en ofrenda humilde colocada a los pies del mártir sahuayense.

Más de 11 mil veladoras transformaron el recorrido en un auténtico río de luz. Las llamas titilantes, semejantes a almas en vigilia, guiaron el camino de San José Sánchez del Río desde la casa que lo vio crecer en la fe y el sacrificio, hasta el monumento a Cristo Rey, donde la mirada del Redentor pareció abrazar a su pueblo. Fue un trayecto sagrado, una peregrinación luminosa que recordó el martirio y la valentía del joven cristero, cuyo testimonio sigue siendo faro espiritual para generaciones enteras.

Entre destellos pirotécnicos que rasgaron el cielo como cantos de gloria y pasos compartidos que resonaron al unísono, miles de sahuayenses dieron testimonio del esfuerzo colectivo y del amor profundo que profesan a su santo. Cada chispa en el aire y cada paso sobre los tapetes fueron expresión de una fe que no se apaga, de una tradición que arde y se renueva año con año.

En esta ocasión, el Gobierno de Sahuayo, presidido por el Dr. Manuel Gálvez Sánchez, contó con la distinguida presencia de una comisión de la ciudad hermana de Santa Ana, California. Los visitantes vivieron de cerca la intensidad espiritual y cultural que define a los sahuayenses, compartiendo una experiencia donde la identidad se manifiesta como herencia viva y llama permanente.

El mandatario municipal agradeció su presencia y les expresó su gratitud por ser parte de esta celebración que representa lo más profundo de la esencia cultural y espiritual del municipio. Porque en Sahuayo, la fe no es sólo recuerdo: es luz que guía, es historia que palpita y es un pueblo entero que, como las veladoras encendidas, ilumina su pasado mientras avanza firme hacia el porvenir.

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