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La nueva batalla del streaming, retener al usuario

TELECOM EN PRESPECTIVA

por Gonzalo Rojon

Durante años, el crecimiento de las plataformas de streaming fue una historia de expansión ininterrumpida. Cada nuevo servicio encontraba espacio en los hogares mexicanos, impulsado por una oferta creciente de contenido y por un consumidor dispuesto a incorporar múltiples suscripciones como parte de su consumo cotidiano. Sin embargo, el mercado ha entrado en una nueva fase, una en la que la cancelación de suscripciones ha dejado de ser una excepción para convertirse en una dinámica estructural.

Al cierre de 2025, el 14% de los usuarios canceló al menos una suscripción en los seis meses previos. Esta cifra no refleja una contracción del mercado, sino su madurez. El consumidor ha dejado de ser un suscriptor permanente para convertirse en un administrador activo de su portafolio de entretenimiento digital. La contratación ya no es indefinida, sino contingente al valor que cada plataforma ofrece en un momento específico.

La proliferación de alternativas ha fragmentado la atención y ha elevado el umbral competitivo. Hoy, cada plataforma compite no solo por atraer nuevos usuarios, sino por justificar su permanencia frente a un consumidor que compara constantemente entre opciones disponibles. La abundancia de contenido ha reducido la exclusividad, y con ello, la permanencia automática.

Uno de los factores más relevantes detrás de este fenómeno ha sido el incremento en los precios. En un entorno de presiones sobre el ingreso disponible, el streaming compite directamente con otros gastos del hogar. El consumidor evalúa el costo frente al beneficio percibido, y cuando este equilibrio se rompe, la cancelación se convierte en una decisión racional.

Las restricciones a la compartición de cuentas también han contribuido a este cambio. Si bien estas medidas buscan incrementar el ingreso por usuario, también han elevado el costo efectivo del servicio, obligando a muchos hogares a reevaluar cuántas plataformas están dispuestos a mantener de forma simultánea.

Más importante aún, la cancelación ha dejado de ser un reflejo de insatisfacción. Se ha convertido en una herramienta de gestión del gasto y del tiempo. Los usuarios contratan una plataforma para consumir contenido específico, y una vez concluido ese ciclo, migran hacia otra opción. Este comportamiento introduce una lógica de rotación que redefine la competencia en el mercado.

En este nuevo entorno, la capacidad de retención depende de la generación continua de valor. La producción constante de contenido exclusivo, la diversificación de formatos y el empaquetamiento con otros servicios contribuyen a construir hábitos de consumo y reducir la probabilidad de cancelación.

El streaming no está perdiendo relevancia, está consolidándose. El crecimiento acelerado dio paso a una etapa en la que la permanencia no puede darse por sentada. La métrica clave ya no es únicamente la adquisición de suscriptores, sino su retención.

Este cambio refleja una transformación más profunda. El consumidor mexicano ha adoptado una mayor disciplina en la gestión de sus suscripciones. Reconoce que el acceso es flexible, que las alternativas son abundantes y que la permanencia es una elección, no una obligación.

En esta nueva etapa, el éxito no dependerá únicamente de atraer audiencias, sino de mantener su relevancia de forma continua en un mercado donde la lealtad se construye, y se defiende, todos los meses.

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