La mente también está en el juego
Presión, redes sociales y salud emocional en el futbol

El verdadero reto no sólo consiste en formar atletas técnicamente preparados, sino también personas capaces de reconocer, gestionar y afrontar sus emociones en escenarios de máxima exigencia: Angélica Larios Delgado, académica de la FP
Carlos Ochoa Aranda Jun 8, 2026
En el futbol de alto rendimiento no basta con dominar el balón o ejecutar una jugada perfecta. Detrás de cada penal, cada error y cada momento decisivo existe una compleja dimensión psicológica que puede marcar la diferencia entre el triunfo y el fracaso.
En vísperas de la Copa del Mundo, Angélica Larios Delgado, académica de la Facultad de Psicología, reflexionó sobre la presión emocional que enfrentan los futbolistas y la necesidad de colocar la salud mental en el centro del deporte espectáculo.
Larios Delgado fue seleccionada nacional de esgrima durante más de dos décadas, obtuvo una medalla panamericana y participó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Además de su trayectoria deportiva, es psicóloga, cuenta con una maestría en Psicología del Deporte y la Actividad Física realizada en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid y el Comité Olímpico, y concluyó un doctorado en análisis experimental de la conducta en la Facultad de Psicología de la UNAM.
“La gente cree que fenómenos como la concentración o el manejo de la tensión aparecen por sí solos, pero todas esas habilidades psicológicas, como el trabajo en equipo, se entrenan”, explicó.
Para la especialista, un futbolista capaz de soportar la presión de un Mundial no solamente posee talento técnico, sino que ha desarrollado herramientas psicológicas específicas para afrontar escenarios de máxima exigencia. “No basta con practicar deporte o pertenecer a un equipo. Las habilidades emocionales y sociales también se tienen que entrenar. Ahí entra la ciencia aplicada al deporte y, particularmente, la psicología”.
La académica, quien actualmente coordina proyectos de psicología del deporte en la Facultad de Psicología y asesora a federaciones deportivas y al Comité Olímpico Mexicano en temas de salud mental, señaló que cuando un deportista no cuenta con herramientas emocionales adecuadas, la presión puede provocar errores decisivos.
“Lo que tienes es un deportista que, en el momento crítico, puede sufrir una sobrecarga emocional y distraerse o desconcentrarse. Cuando nuestras emociones son muy intensas y nos sobrepasan, se pueden ver afectados movimientos psicomotrices finos, así como tener interferencia en procesos cognitivos, provocando errores como fallar un penal, un pase o la capacidad de identificar a compañeros en una jugada importante”.
Si miles de usuarios […] te están insultando por fallar un penal, por supuesto que te vas a sentir mal. Lo correcto […] es acompañar psicológicamente al deportista”
El miedo al fracaso y los errores públicos
Para la especialista, el miedo al fracaso no surge espontáneamente, sino que suele construirse a partir de experiencias negativas mal procesadas.
“Equivocarse es lo más natural de la vida humana. El problema es cuando una persona no aprende a afrontar adecuadamente el error. Entonces se genera un encadenamiento de malos aprendizajes: me equivoqué, no supe cómo corregirlo, me volví a equivocar y empiezo a reaccionar con miedo por no saber cómo resolverlo”, detalló.
En un deporte como el futbol, añadió la también presidenta de la Asociación de Esgrima de la UNAM, existen demasiados factores imposibles de controlar: el arbitraje, el clima, las estrategias rivales o incluso cambios inesperados dentro del partido. Por ello, una de las capacidades psicológicas más importantes es la resolución de problemas.
“Si tienes herramientas para improvisar y solucionar durante la dinámica del juego, no estás pensando ‘me voy a equivocar’, sino ‘cómo soluciono esto’”, comentó.
Elemento inédito
Uno de los aspectos que más preocupa a la investigadora es el impacto de las redes sociales en la salud mental de los deportistas. Consideró que el futbol actual vive un fenómeno distinto al de décadas pasadas debido a la viralización y la exposición permanente.
“Las redes sociales magnifican todo. No solamente son una lupa; convierten cualquier situación en tendencia y, además, son espacios donde existe mucha violencia”.
Agregó que muchos futbolistas pasan de ser relativamente desconocidos a figuras internacionales, sin contar necesariamente con preparación emocional para enfrentar el escrutinio público.
“Ser famoso te expone más a sufrir agresiones en redes. Un deportista sigue siendo una persona. El dinero y los patrocinios no compran una mayor capacidad emocional para afrontar ataques masivos o violencia digital”.
La especialista insistió en que los atletas requieren acompañamiento psicológico profesional, especialmente después de errores públicos o derrotas importantes.
“Lo peor que puedes hacer es negar las emociones de una persona. Si miles de usuarios en redes sociales te están insultando por fallar un penal, por supuesto que te vas a sentir mal. Lo correcto es validar esas emociones y acompañar psicológicamente al deportista”.

Violencia normalizada
Durante la entrevista, Larios Delgado también abordó fenómenos como el grito homofóbico en los estadios y la violencia presente en ciertos sectores de la afición. “El futbol es uno de los deportes donde más violencias hay y no hay otra forma de llamarlo”.
La académica consideró que muchas conductas discriminatorias continúan normalizadas tanto en estadios como en redes sociales y reflejan problemáticas culturales más profundas.
“Ese tipo de expresiones tienen relación con una visión machista y con formas de violencia de género muy arraigadas. El problema es que están demasiado normalizadas”, señaló.
Asimismo, consideró indispensable impulsar políticas públicas y estrategias educativas para transformar la cultura alrededor del deporte espectáculo.
A días de que inicie el Mundial de Futbol que tendrá como una de sus sedes a Ciudad de México, la experta invitó a reflexionar sobre el sentido social del deporte.
“El futbol tendría que ser para las personas y la comunidad. El futbol que te hace crecer es el que se juega en la universidad, en las colonias y entre amigos”, expresó.
También lamentó que el Mundial sea cada vez más inaccesible para buena parte de la población debido al alto costo de los boletos y la lógica comercial que rodea al torneo.
“Como universidad tendríamos que defender el deporte formativo, el que ayuda a construir comunidad y que puede contribuir a disminuir problemas sociales como la violencia”.
Pumas en una final
Finalmente, al hablar sobre la reciente final disputada por Pumas contra Cruz Azul, Angélica Larios consideró que el equipo universitario tuvo un desempeño destacable pese a la derrota.
“Pumas llevaba muchas temporadas sin llegar a una final. Además, acababan de cambiar de director técnico. Llevar al conjunto hasta esa instancia ya fue un resultado excelente”, opinó.
Según explicó, disputar un campeonato implica enfrentar una presión emocional enorme y aprender a gestionarla forma parte del proceso competitivo.
“Lo que separa al campeón del que no gana es justamente cómo afronta la presión. Las emociones pueden cambiar en segundos y cómo encararlo adecuadamente también requiere entrenamiento”, concluyó.
