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La reproducción humana asistida ha abierto nuevos dilemas éticos y jurídicos

Conferencia en el Programa Universitario de Bioética

Carlos Ochoa Aranda 

El tema debe analizarse desde distintas dimensiones, ya que se crean dos filiaciones: una derivada del vínculo con quien aportó el gameto y otra basada en la voluntad procreacional

El desarrollo de las técnicas de reproducción humana asistida ha transformado las posibilidades de procrear y formar una familia; sin embargo, estos avances científicos y tecnológicos también han abierto nuevos dilemas éticos y jurídicos, sobre todo cuando en el proceso interviene una persona donante de gametos, resaltó Paula Luciana Altamirano, maestra de la Universidad Siglo 21, Argentina.

Al dictar la conferencia “Derecho a la identidad de la infancia concebida por las técnicas de reproducción humana asistida”, en el marco del ciclo de Cátedras Extraordinarias de Bioética que organiza el Programa Universitario de Bioética (PUB), la especialista en aspectos legales en la materia habló acerca del proceso que han vivido en Argentina con respecto al derecho a la identidad de niñas y niños concebidos mediante técnicas de reproducción humana asistida heterólogas.

En la conferencia realizada en línea a través de las redes del PUB, la ponente advirtió que con dichas técnicas, donde los gametos –óvulos o espermatozoides– son aportados por una persona ajena al proyecto familiar, es decir, en el que hay un tercer involucrado, se crea una situación que introduce una separación entre el vínculo genético y la filiación jurídica.

Es un debate bioético en el que mientras quienes recurren a estas técnicas ejercen su autonomía de voluntad en cuanto a formar una familia a través de estos métodos, la persona que nacerá no participa en ninguna de esas decisiones, consideró la especialista en derecho sanitario con una visión integral en los desafíos éticos en el ámbito de la salud.

“El actor principal y quizás el más vulnerable de esta situación es la niña o niño, pues no interviene en ningún momento de la toma de decisiones de los adultos que optaron por recurrir a la donación de gametos” enfatizó.

También, una de las principales cuestiones planteadas durante la conferencia, fue si el acceso a determinados datos sobre la persona donante equivale realmente al ejercicio pleno del derecho a la identidad.

Luciana Altamirano abordó el caso argentino, donde la legislación no habla del derecho a la identidad, sino del de acceso a la información, el cual puede permitir conocer datos médicos del donante cuando sean relevantes para la salud, pero el debate se profundiza cuando se trata de saber quién es la persona que aportó el material genético.

Para la investigadora, el tema debe analizarse desde distintas dimensiones, ya que, por un lado, existe una filiación genética derivada del vínculo con quien aportó el gameto y, por otro, una filiación jurídica basada en la voluntad procreacional. En ese cruce de derechos se encuentra uno de los principales desafíos bioéticos: proteger el proyecto familiar y la autonomía de quienes recurrieron a la reproducción asistida sin dejar en segundo plano el interés y los derechos de la persona nacida, dijo.

En su ponencia, la experta admitió que el acceso a la información sobre los orígenes no tiene únicamente una dimensión emocional personal o incluso de curiosidad, sino que este derecho puede determinar situaciones de salud si se piensa en alguna enfermedad genética.

La catedrática argentina recordó que la autonomía es uno de los principios fundamentales de la bioética, y el consentimiento informado permite a las personas decidir libremente si recurren a estas técnicas; sin dejar de lado el considerar la “beneficencia, la no maleficencia” y la justicia, principios que obligan a pensar en el bienestar y los derechos de la futura persona.

Uno de los pendientes señalados en la conferencia es la creación de mecanismos que garanticen la conservación y el acceso seguro a la información sobre los orígenes, ya que existe una tendencia a cuestionar el anonimato absoluto de las personas donantes.

Asimismo, Paula Luciana Altamirano reconoció que ante los procedimientos de reproducción asistida siempre existirán tensiones en cuanto a los derechos y los deseos de los involucrados, tales como la autonomía de las personas adultas para formar una familia, la participación altruista de un donante y el derecho de niñas y niños a construir su propia identidad.

Para finalizar, la especialista aseguró que no está en contra del avance de estas tecnologías, pero sí sugiere cuestionarse y abrir el debate de cómo deben utilizarse y regularse para no dejar fuera a quienes, por su propia condición, no pudieron participar en las decisiones que hicieron posible su nacimiento.

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