Los retos detrás de los videojuegos en México
| TELECOM EN PRESPECTIVA por Gonzalo Rojon |

| El mercado de videojuegos en México atraviesa una transformación que va mucho más allá del crecimiento en el número de jugadores. La industria se encuentra en un punto de inflexión en el que la masificación del gaming convive con nuevos retos económicos, tecnológicos y regulatorios que podrían definir su evolución durante los próximos años.México cerraría 2026 con 76.2 millones de videojugadores, equivalentes a 62.7% de la población de seis años o más. Esto significaría la incorporación de 2.3 millones de nuevos jugadores en apenas un año. Paralelamente, los ingresos del mercado alcanzarían 43,590 millones de pesos, con un crecimiento anual de 2.9%, más del doble del avance estimado para la economía mexicana.El smartphone se ha consolidado como la principal puerta de entrada al mundo de los videojuegos y hoy funciona, literalmente, como una consola en el bolsillo para millones de mexicanos. Sin embargo, la expansión del mercado no elimina sus retos estructurales.El primero es la accesibilidad. Aunque el smartphone ha reducido considerablemente las barreras de entrada, el acceso a consolas y videojuegos continúa enfrentando presiones crecientes. Desde 2025, los principales fabricantes han incrementado los precios de sus equipos y esta tendencia se ha mantenido durante 2026. Para un mercado como el mexicano, donde el precio sigue siendo un factor determinante, cualquier incremento adicional puede ampliar la distancia entre quienes pueden acceder a determinadas experiencias de gaming y quienes quedan limitados a opciones de menor costo.A esta presión se suma el riesgo regulatorio. El IEPS a los videojuegos evitó su aplicación efectiva este año, pero permanece contemplado en la legislación bajo un esquema de subsidio. La discusión, por tanto, no está cerrada. Una eventual eliminación de ese subsidio representaría una nueva carga para consumidores y podría convertirse en una barrera adicional para el acceso a contenidos y dispositivos.Al mismo tiempo, la industria enfrenta otra transformación profunda, el tránsito hacia los ecosistemas digitales. El paulatino abandono del formato físico modifica no sólo la forma en que se compran los videojuegos, sino también la relación del consumidor con la propiedad de los contenidos. La transición hacia licencias digitales, plataformas cerradas y ecosistemas controlados por fabricantes redefine el acceso y plantea nuevas interrogantes para los jugadores.El verdadero reto para México, sin embargo, está más allá del consumo.Contar con más de 76 millones de jugadores no garantiza, por sí mismo, el desarrollo de una industria nacional sólida. El desafío consiste en convertir esa enorme demanda en talento, conocimiento, creación y empresas capaces de competir globalmente.En este contexto, la articulación entre desarrolladores, academia, industria y analistas resulta fundamental. Iniciativas como Red de Videojuegos MX apuntan precisamente hacia esa necesidad de construir un ecosistema más integrado.México ya demostró que sabe jugar. El siguiente nivel consiste en demostrar que también puede crear, innovar y competir. |
